El pasado fin de semana el temible Pierre Lagadec fue reducido por nuestros soldados después de mantener su posición durante más de 24 años. Se trata del último combatiente de la Guerra del 14, perteneciente a la 153ª División de infantería del XXXI Cuerpo del ejército francés, que combatió con destacada dureza en la batalla del Somme.

Diversas circunstancias mezcladas con su inquebrantable disciplina le aislaron del mundo, sumergiéndolo en una trinchera perdida de Las Ardenas, donde se le encomendaron tareas de vigilancia, hostigamiento y sabotaje, que siguió cumpliendo con tenacidad a sus 57 años.

Entre otros delitos se le atribuyen el robo de cinco latas de mermelada, tres kilos de carne de vacuno, un chorizo, una navaja y diversos objetos de higiene personal. Sin contar las misteriosas pedradas nocturnas que por las inmediaciones recibían nuestros centinelas.

Controvertido personaje el soldado Lagadec, del que nos hubiera gustado saber más si no hubiera fallecido en pleno interrogatorio. Pese a ser un peligroso enemigo, no podemos dejar de admirar a tan sacrificado combatiente que sin duda fue el último en preservar el honor de su patria.

Pierre Lagadec