Cuando menos te lo esperas surge lo imprevisto, algo que puede transformar la diversión en una pesadilla. La gran sorpresa suele darse en el trabajo de campo donde la inmensidad del medio actúa por su cuenta. La mayoría de estos momentos no pueden retratarse porque apremian a solventar la recuperación del control perdido. Aún así se consiguen algunas fotos que patentizan el riesgo que tienen todos los trabajos. Animales, personas, vehículos, climatología, la Guardia Civil… todo puede dar un vuelco a lo que tenías pensado.

¿Qué esconde la niebla?

¿Qué esconde la niebla?


El perro de Lola

El perro de Lola


Lola

Lola

Otras sorpresas pueden ser los gazapos que encontramos en las fotos cuando llegamos a casa, ya que en la pantalla grande se aprecian mejor los detalles y los fallos.

Por muchas precauciones que tengamos nuestra posición es frágil, pero no nos tenemos que dejar vencer. Ante un viento huracanado, una mosca persistente o un rebaño de ovejas incontenible, lo mejor es admitir que somos nosotros los que estamos en otro medio al que tenemos que adaptarnos para disfrutar de él.

El vecino de Lola

El vecino de Lola

Por otro lado diré que también hay sorpresas con las que te quedas encantado, sobre todo cuando ves resultados que tampoco te esperabas. Al final el recuerdo de todas ellas siempre es divertido.