Resulta difícil comprender a toda una sociedad cuyos valores eran muy diferentes a los actuales. En la Edad Media esos valores giraban en torno a una sola idea: Dios. La vida de aquellos hombres es incomprensible si no se conoce y se tiene la misma experiencia de Dios.

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas” (Gen. 1,1-2). El mismo caos y confusión que hereda del imperio romano el hombre medieval . Ante esta realidad se busca inspiración divina tratando de construir otro orden basado en una ley que aspire a vivir en una paz universal: la Ley de Dios. El código de caballería es la herramienta que aspira a realizar este ideal.

Ciudad de Zamora

Ciudad de Zamora

El esforzado caballero cristiano pone su vida física y espiritual al servicio de lo que este código le indica. La fe en Dios, la convicción revelada de hacer lo correcto, es la fuerza que da valor al caballero para poner sus armas al servicio del más débil y necesitado: el pobre, la viuda y el huérfano. Buscar sin temor la verdad y la justicia, ser humilde, generoso, noble y leal, son las principales virtudes que todo buen caballero debe poner en práctica aunque ello le depare la muerte. Su linaje le prepara en esta lucha, pero también sus méritos en ella le pueden promocionar y convertir en caballero.

El juramento al código del honor es el compromiso marcial del caballero medieval a poner orden en su propia vida para poder llegar al universal.

“Pués así como el hacha se ha hecho para destruir los árboles, así el caballero tiene su oficio para destruir a los hombres malvados”. (Ramón Llull, Libro de la orden de caballería).

Castillo de Ponferrada

Castillo de Ponferrada