La especialidad para crear nombres se denomina “Naming”, típico anglicismo técnico imperante en el medio de la imagen y la comunicación. Para sacar un producto nuevo hay que llamarlo, denominarlo o nombrarlo de alguna manera, pero no de cualquiera. Dar con el nombre adecuado es importantísimo, algo que marcará para toda la vida a su portador y ayudará a identificarlo. Este proceso es mucho más complejo de lo que nos imaginamos, mucho más difícil que ponerle nombre a un hijo de carne y hueso.

Sector 6 es el nombre que podría reducir toda esta frase: “Sitio de figuras de acción militares de la 2ª Guerra Mundial a escala 1/6”.

Lo de “Sector” identificaba parte de este sitio o lugar, dándole una nomenclatura técnica al uso militar que se quería destacar. Lo del “6” es la abreviatura de “a escala 1/6” (facilitando que el nombre completo fuera más sencillo y rápido de pronunciar).

También se perseguía que este nombre (siendo primeramente un libro) recordara de alguna manera a los mismos que tenían las revistas de propaganda de la 2ª Guerra Mundial, más en concreto del “Signal” alemán. Por eso se eligió un nombre que empezara por “S” y tuviera el mismo número de letras (exceptuando el “6”).

Para redondear el trabajo se buscó que, de la misma manera que el “Signal”, se pudiera escribir y entender igual en varios idiomas, o por lo menos en español e inglés.

Con todo esto hay que tener en cuenta que para ser dueños y utilizar nuestro nombre debemos registrarlo, por lo cual no debe de existir previamente nada parecido. Tiene que ser original al 100% dentro del ámbito en el que nos movemos.

Nuestro slogan o lema viene a subrayar el sentido del nombre, para facilitar la comprensión de su procedencia: “El libro de El Frente a escala 1/6”.

Ya sabiendo de donde viene el nombre Sector 6, el próximo día explicaremos el camino que seguimos para plasmarlo gráficamente.